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Los "dioses" del dinero controlan los Estados



Desde hace mucho, mucho tiempo, los amos del mundo no son los gobiernos sino los dirigentes de un puñado de instituciones financieras internacionales que tienen el monopolio del control del dinero a escala global. Éstos son secundados por los altos ejecutivos de unas cuantas organizaciones internacionales como el FMI, el Banco Mundial, la OCDE, la OMC, etc. Desde ese Olimpo difuso y tenebroso los dioses del dinero dirigen los pasos de los bancos centrales de todo el mundo manejando las políticas monetarias de los países y determinando el valor de la moneda y la estabilidad financiera de los Estados.
En un escalafón inmediatamente inferior se encuentran los mandamases de las grandes corporaciones transnacionales cuyo flujo financiero supera en mucho la riqueza de la mayor parte de las naciones. Estas empresas son, al mismo tiempo, las principales fuentes de financiamiento de los partidos políticos —de todas las tendencias—, así como de los grandes centros de investigación científica, de las universidades y de los laboratorios de ideas o think tank a escala planetaria. Por lo mismo, el poder político se encuentra absolutamente subordinado a los intereses de estas grandes entidades y corporaciones, lo cual las pone por encima de las leyes a que deben someterse los ciudadanos de todos los países.

Australia: Las vacunas obligatorias y el tratado secreto


Por Jon Rappoport
El globalismo es el Nuevo Orden Mundial. No hay ningún misterio en ello. La alianza entre las mega-corporaciones, los bancos y los gobiernos se fortalece constantemente a medida que extienden su poder sobre las poblaciones.
En este artículo usaremos el ejemplo de lo que sucede en Australia para ilustrar un elemento oculto que se puede aplicar a todas las naciones del mundo: el cártel médico actúa al servicio del Nuevo Orden Mundial.
El principio que se aplica es bien simple: si se amplía el grado de obediencia ciudadana en un área concreta, esta obediencia se acabará expandiendo a todas las áreas.
Dicho de otra manera: el truco consiste en crear el hábito básico de la obediencia. Esa costumbre de obedecer, entonces se extiende a la mente subconsciente y lleva a los individuos a obedecerlo todo.
El globalismo y el Nuevo Orden Mundial necesitan la obediencia de la población porque sus métodos son a menudo tan descarados que sólo los robots programados y obedientes pueden aceptarlos.