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Sobre el pensamiento de Masaru Emoto




Las palabras son vibraciones de la naturaleza. De esa forma, palabras hermosas crean una naturaleza hermosa, palabras horrendas crean naturaleza horrenda. Esa es la raíz del universo.

El pensamiento humano, las palabras, la música, las etiquetas en los envases, influyen sobre el agua y ésta cambia a mejor absolutamente. Si el agua lo hace, nosotros que somos 70-80% agua deberíamos comportarnos igual. Debería aplicar mi teoría a su vida para mejorarla.

Citas de Masaru Emoto[1]

Me di el trabajo de buscar artículos donde se descalifica el trabajo de Masaru Emoto y, la verdad, volví a encontrar información sesgada e incluso absurda respecto de las teorías del japonés. La imagen que ofrecen de su planteamiento quienes lo acusan de estafador y califican su pensamiento como de pseudocientífico, es caricaturesca, burlona y, por lo mismo, muy poco objetiva.
Según mi opinión, el tema es simple: nos encontramos aquí con la vieja y trasnochada pugna entre racionalismo y espiritualidad, ciencia y religión.

La Ciencia Espiritual de Rudolf Steiner (1861-1925)

Rudolf Steiner nació el 27 de febrero de 1861 en Kraljevic, una pequeña ciudad en los límites de Austria y Hungría. Dotado desde su infancia de capacidades clarividentes que le permitieron tener acceso al conocimiento de los mundos suprasensibles, su inmenso genio le capacitó para estructurar y regir su clarividencia mediante el poderoso intelecto del que se hallaba dotado. Toda una cosmogonía, como nunca antes había sido expuesta a la consideración del pensamiento occidental, brotó a partir de la actividad de este gran maestro espiritual de los tiempos modernos. Este saber tomó cuerpo en la enseñanza antroposófica, que dejó sentadas las bases de una verdadera renovación espiritual y cultural de la civilización para los próximos siglos de la historia humana. Steiner comenzó a desarrollar la parte más incipiente de su creatividad en un trabajo de línea filosófica con la obra Verdad y Ciencia, que le valió el doctorado en filosofía por la Universidad de Rostock, a la cual se agregó posteriormente una de sus obras más importantes, la Filosofía de la Libertad. En este libro, postulaba su tesis de que el pensamiento podía llegar a utilizarse como un órgano de percepción del mundo espiritual.